Diría que regreso sino fuera porque nunca me fui.
Ese trozo de África al que pertenezco vuelve a llamarme.
Egoísta
con mi vida, siempre se las arregla para interponerse entre mis planes.
Aparece blanca y solitaria en mis sueños.
Me abraza con su calor y mi
piel responde oscura bajo su sol.
Emerge inhóspita sobre un
Atlántico que me sacude enfadado siempre que regreso.
Su viento me azota
indolente en un castigo que asumo con la misma ternura
con la que
asumiría el reproche de un amor impotente y contrariado por mi ausencia.
Y aunque esa isla sepa que mi esencia sigue intacta,
me pide
que le rinda cuentas como un amante despechado.
Yo le cuento que me
debo al Mediterráneo y que este será la cuna de mis cenizas
pero que
sigo amándola no como el primer día...sino mucho más.
Y al reconocer lo
que siento por ella su viento se calma y su océano me redime.
Y yo que nunca me marché doy gracias a la vida.
Vuelvo a casa.
Notita: está rescatado del baúl de los recuerdos.



...tarea ardua la de salir airosa entre dos temperamentos tan dispares, tan opuestos, tan lejanos...saber que sabes de qué hablo, atrevimiento pueril el hablar de saber lo que sabes.
ResponderEliminarAunque puede que en tu caso el abismo resulte algo más áspero, más impertinente, todavía más carnal...Dicen que el mejor punto de vista es la distancia para percibir, ponderar, asimilar... con cierta claridad -¿lo llamamos objetividad?- aquello que es nuestro...aquello que nos pertenece en la medida en que nosotros le pertenecemos...aquello de lo que formamos parte, como partículas móviles, autónomas, sentimentales...átomos vivos de ese todito que es nuestra cuna, nuestra matriz, nuestra alma...nuetra urna
Y aquí la correspondencia suele ser injusta, y quizá también inútil. Porque al final uno siempre acaba eligiendo lo que le toca elegir, aquello por lo que ha sido elegido, lo que en realidad nunca eligió... y madre, no hay más que una
Buena alegoría la de los vientos, y aún mejor la de los mares, aunque vienen a significar lo mismo: una Itaca transplantada y desleída por el fragor de la vida, de la vida moderna, de la vida nómada, de la vida a cuatro manos, donde sea que se encuentre.
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...y hablando de rebuscar en el baúl, esto ha salido de bien hondo. De hecho es el segundo post (primero tras la presentación) que publiqué en esta, mi vida cibernética, cibernaútica, ciberturbulenta...y me ha dado por preguntarme si no te habré presentado ya al señor Acéfalo, o simplemente lo habrás descubierto por tí misma...
Ahí te dejo una buena muestra de bisoñez, entusiasmo, ingenuidad y despiste:
http://www.blogs.ya.com/desdemipecera/c_4.htm#comment_1
...pronto cumplirá los siete años...
Oportunidad que aprovecho para darte un beso. Y no porque sí
...sabes que siempre agradezco tus visitas.
ResponderEliminarLo que no sabes es lo que yo siento al agradecertelas.
Y soy tan pero tan mala explicando que casi prefiero no hacerlo.
Y deja que imagine que tú sabes. Y que me entiendes.
Si que tengo el placer de conocer a Acéfalo. La lectura se me quedaba corta y tuve que buscar(te).
Compartí con él algunas madrugadas. Claro que él ni se enteraba pero yo viajaba en el tiempo para leerte.
Un fuerte abrazo.
...o dos
...no sé...yo prefiero uno largo...hace?
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Referente al segundo párrafo, bribona, ya te lo diré yo a tí, ya...aunque se podría resumir diciendo que poco a poco has acabado por desnudarme del todo...
Y me visto un poco para corresponderte en este fuerte abrazo.
Y luego, sigo soñando :))
Hace...claro que hace...
Y te beso...mientras tú imaginas y yo entiendo :P
Te hago caso
ResponderEliminar...y te estoy leyendo (a ratos) despacito. Desde aquí, desde el Cantábrico, donde a veces hace estragos el viento Sur, pero sigue reinando por naturaleza el viento Norte. Una gozada en verano
...te hago caso. Y este delirio me lleva a releerte (a veces) por todas partes; incluída esta, tu semilla inopinada, y abierta, en la que me siento tan agusto, casi, como en mi casa. Y obviando el “casi” te diría incluso que mejor, ya que yo en la mía borro todo lo que quiero (porque es mía y sólo mía) y, en cambio, en esta no encuentro manera de que me borren nada... ni siquiera lo que yo sugiero que ahí no pinta... no, no pinta, ni tampoco enlaza. Pero mola... es como un estar sin necesidad de ser, como en casi todas las relaciones, por muy virtuales que parezcan.
...quiero decir: o molaba. Digo: en las relaciones personales no hay nada de virtual, querida, :) (espero que no salga otra J, porque eso sí sería realmente un contratiempo. No por nada, pero es que yo no me veo de “blonco polomo, loz do dondo ol sol lo tomo” :P )...
pero por si acaso (por si acaso me lo pudiera tomar como algo personal) yo te sigo releyendo. Y aquí, hoy, me he parado, me he parado, y me he parado...
… porque no creo que pueda permitirme desdeñar las influencias del clima ni las escaramuzas del viento y, sin embargo, me entran unas ganas locas de volver otra vez al principio, a releerte despacio, desde aquí. Como partiendo una vez más de este texto
¿Que por qué aquí precisamente? Ni idea
Lo sabes tú?
Ojalá que no.
Un beso