coincidencias





tu cuerpo y el mío en una separación equidistante
tu espíritu y el mío en un tiempo confluyente


10 comentarios:

  1. El adiós
    (Según Mong-Kao-Yen y Wang-Wei)
    El sol desaparece tras las montañas,
    en cada valle cae la tarde
    con sus sombras llenas de frescor.
    ¡Oh mirad! Como un barco de plata
    flota la luna en el mar azul del cielo.
    ¡Siento el soplo de una sutil brisa
    detrás de los pinos sombríos!
    El arroyo canta armonioso
    en la oscuridad.
    En el crepúsculo las flores palidecen.
    La tierra respira el silencio y el sueño.
    Todos los deseos aspiran al sueño,
    los hombres cansados vuelven a casa,
    para volver a aprender
    en la felicidad y juventud olvidadas.
    Los pájaros se acurrucan en las ramas.
    El mundo se duerme
    Sopla viento a la sombra de los pinos.
    Estoy aquí a la espera de mis amigos;
    les espero para un último adiós.
    Deseo gozar a tu lado, amigo,
    de la belleza de esta tarde.
    ¿Dónde estás?
    ¡Me dejas tanto tiempo solo!
    Vago de una parte a otra con mi laúd,
    por los caminos plenos
    de tierna hierba. ¡Oh belleza!
    ¡Oh mundo ebrio
    de eterno amor y vida!
    Bajó del caballo
    y le dio la copa del adiós.
    Le preguntó adónde iba
    y por qué había de ser así.
    Habló, tenía la voz velada:
    Amigo mío, en esta tierra,
    ¡la suerte no me fue favorable!
    ¿Adónde voy?
    Vago por los montes.
    Mi corazón solitario busca la paz.
    ¡Vuelvo hacia mi patria, mi morada!
    No habrá más horizontes lejanos.
    Mi corazón tranquilo espera su hora.
    ¡De nuevo la tierra amada
    florece y reverdece
    por todas partes en primavera,
    ¡Por todas partes y eternamente
    brillan luces azules en el horizonte!
    Eternamente... eternamente...


    sí, sí...coincidencias

    :))

    ResponderEliminar
  2. El Tao que puede expresarse
    no es el Tao permanente.
    El nombre que puede nombrarse
    no es el nombre permanente.
    El no-ser es principio del Cielo y de la Tierra;
    el ser, de los infinitos seres es madre.
    Por eso con el permanente no-ser
    se contempla la esencia escondida (del Tao);
    con el permanente ser
    se contemplan meros indicios (del Tao).
    Estos dos (no-ser y ser) tienen el mismo origen
    aunque diferentes nombres;
    tanto al uno como al otro puedes llamarlos misterio.
    Misterio de los misterios,
    llave de toda mudanza.


    Sin salir de tu propia casa
    puedes conocer el mundo.
    Sin mirar por la ventana
    puedes ver el Tao del Cielo.
    Cuanto más lejos vayas,
    menor será tu saber.
    Por eso el sabio conoce sin viajar,
    distingue sin mirar,
    realiza su obra sin actuar.


    Lo más débil del mundo
    cabalga sobre lo más fuerte que en el mundo hay.
    El no-ser penetra donde no existe el menor resquicio.
    De ahí conozco yo el provecho del no-actuar.
    La enseñanza sin palabras,
    el provecho del no-actuar,
    pocas cosas en el mundo se les puede comparar.

    Tengo oído que quien sabe guardar su vida
    no topa con rinocerontes y tigres cuando viaja por tierra,
    ni porta armas y coraza en el campo de batalla.
    El rinoceronte no halla en él lugar donde cornear
    ni el tigre donde clavar sus garras,
    ni las armas donde aplicar su filo.
    ¿Cuál es la causa de ello?
    Porque no hay en él lugar para la muerte.

    Lao Tsé, Tao Te Ching

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ahora te quiero,
      como el mar quiere a su agua:
      desde fuera, por arriba,
      haciéndose sin parar
      con ella tormentas, fugas,
      albergues, descansos, calmas.
      ¡Qué frenesíes, quererte!
      ¡Qué entusiasmo de olas altas,
      y qué desmayos de espuma
      van y vienen! Un tropel
      de formas, hechas, deshechas,
      galopan desmelenadas.
      Pero detrás de sus flancos
      está soñándose un sueño
      de otra forma más profunda
      de querer, que está allá abajo:
      de no ser ya movimiento,
      de acabar este vaivén,
      este ir y venir, de cielos
      a abismos, de hallar por fin
      la inmóvil flor sin otoño
      de un quererse quieto, quieto.
      Más allá de ola y espuma
      el querer busca su fondo.
      Esta hondura donde el mar
      hizo la paz con su agua
      y están queriéndose ya
      sin signo, sin movimiento.
      Amor
      tan sepultado en su ser,
      tan entregado, tan quieto,
      que nuestro querer en vida
      se sintiese
      seguro de no acabar
      cuando terminan los besos,
      las miradas, las señales.
      Tan cierto de no morir,
      como está
      el gran amor de los muertos.

      Pedro Salinas

      Eliminar
  3. pues quisiera discrepar, pero no puedo...

    he salido a mojarme un poco (con piel de rinoceronte, por supuesto), pero los ramalazos de lluvia parecen garras de tigre

    ...digo yo si será por la que cae

    ¡y es que uno es de un occidental!

    que moja :P

    ResponderEliminar
  4. ¡oh! no se me puede olvidar:

    ahí has esTao

    :)

    ResponderEliminar
  5. Me pregunto si hay coincidencia en la telepatía.
    La respuesta es algo relativa.
    Creo que si me das la tuya, podría completar el concepto.

    Me quedo aqui, esperándote.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ...siento la larga espera.
      La respuesta ya fue dada.
      Pero no creo que complete el concepto.
      :)
      ...o si

      ...qué decías de la relatividad? :P

      Eliminar