Kasumi

kasumi




kasumi,
niebla





3 comentarios:

  1. (corrección del de ayer, que no revisión)
    :)


    Ahora que no te tengo a tiro de beso
    no me devuelvas de nuevo la distancia,
    el vacío que me has arrebatado.
    Pido que al menos me dejes ensanchar este tímido estupor,
    este paisaje atónito de mi geografía anónima y masacrada,
    esta agonía lentísima de estrellas solitarias.

    Me queda tu halo intacto, tu cola de cometa luminoso,
    esa suerte de temblor imperceptible que no cesa,
    que permanece implacable, pegado a la retina,
    al tacto seco de un lacrimal severamente apercibido.

    Y de nada vale imaginar farolas que se apagan lentamente,
    árboles que se retuercen, inseguros, a tu paso
    para acompañarte la mirada hasta el quicio de tu puerta.
    Extáticos peatones que se recogen en láminas de rocío,
    a la espera de un baño de sol, o de niebla.

    Y la luna caprichosa, y la mar que al retraerse nos separa,
    me acompañan una vez más a esta cuna apolillada.
    A este monótono pensadero ordenado en el desorden,
    a ese hueco que esculpe Chillida en el cielo de los vientos,
    a esta caverna con techo de intemperies y goteras.


    A ese calor que nunca huye cuando no me faltas.
    .
    Y sin embargo, hay un resplandor gelatinoso, un interno maremoto,
    una dulcísima angina de pecho, que canta al doler,
    y duele al cantar...

    Al cantar, que mañana volverás con todos tus enigmas.
    Y la luz devolverá al entorno sus distancias,
    sus antiguas sombras a las siluetas que todo lo empapan.
    Y los árboles recobrarán su verticalidad más razonable,
    su más vegetal condición humana.

    Entonces nos besaremos claramente por un instante
    que contendrá el continuo discurrir de las mareas,
    y la luna volverá a regirse por el sol, y el sol por la luna.

    Volverán...sí, volverán las oscuras farolas
    a alumbrar, tercas y amables, todo el rumor cotidiano
    que nos quepa en un segundo.


    Y aunque luego el mundo nos arrastre lejos,
    muy lejos, al otro lado mismo de la vida,
    siempre nos quedará esa brisa, rondando tibia,
    -como la muerte más cierta-
    para soplarnos la escarcha de los ojos,
    -de los años-
    cada vez que seamos capaces de abrir,
    una vez más, por última vez,
    la mano.

    ResponderEliminar
  2. sin palabras:

    http://www.goear.com/listen/a712a2d/meditacion-astor-piazzolla

    con todo mi cariño

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ...muchas gracias por estas bellísimas meditaciones

      Eliminar